Oscar De Los Santos - Sesión 28-12-2016



SEÑOR DE LOS SANTOS (Óscar).- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE (Gerardo Amarilla).- Tiene la palabra el señor diputado.

SEÑOR DE LOS SANTOS (Óscar).- Señor presidente: esta discusión atravesó la bancada hoy de mañana. Un compañero anunció que

no iba a votar, otro presentó un elemento complementario, que consideramos no tratar porque la vuelta al Senado puede significar

que no lleguemos antes del 31 a la aprobación de la ley. Hubo compañeros que como dijeron acá estaban en contra de las Misiones

de Paz y, particularmente, de la de Haití, y hubo quienes defendimos esta posición del Gobierno, no en nombre de la Mesa Política,

sino en nombre de la necesidad de un retiro ordenado de las fuerzas del Uruguay en Haití. Pero quiero ir más lejos. No quiero cerrar

la discusión a 263 efectivos, si no discuto el mundo que se nos viene y cuáles son las responsabilidades de las Naciones Unidas,

que no las creó el imperio yanqui, sino que fue un acuerdo de naciones para resolver problemas después de la Segunda Guerra Mundial.

Y, por las dudas, quiero preservar intelectual, política y socialmente ese espacio como un ámbito ineficiente de dirimir conflictos;

como dijo un diputado, de US$ 5.000.000.000 le llegan a la población US$ 250.000.000. Haremos una evaluación cuando vuelvan las

tropas el 15 de abril, si así lo resuelve el Parlamento. Si así no lo resolviera hoy perdonen que abra un paréntesis , puede suceder que

agarren el matute los militares en la zona y esperen en un puerto para ver cómo embarcan o en un aeropuerto para ver si hay avión que

los traiga; porque ese es el escenario, no están a la vuelta de la esquina. Pero si esa no fuera la realidad que hoy tenemos, igual discutiría

el mantenimiento de las Fuerzas de Paz en Haití y en otros lugares; convencido, discutiría sobre si es necesario o no. Aun con esta

resolución del Poder Ejecutivo, que manda la iniciativa en el mes de noviembre no hoy , que plantea una fecha para retirarse de forma

ordenada y que cuenta con el respaldo de la fuerza política, repito, a contravención de algunos compañeros y compañeras y

organizaciones políticas, defiendo esta actitud convencido de que es necesario hacerlo ordenadamente y también darnos el tiempo

para discutir la perspectiva de las Misiones de Paz en el mundo y la participación del Uruguay en las Naciones Unidas y en este tema,

que tiene que ver con la seguridad nacional. Lo digo muy tranquilamente. Y lo digo porque vuelvo al primer paréntesis hay que mover

un pueblo de cosas y de estructuras que son del Estado uruguayo, que debemos preservar y ordenar, y no tienen nada que ver con el

sueldo especial que se les paga a los militares que allí están. Es más: dudo que alguien realice un trabajo en este país militar, policía

o diputado que no sea pago, y dudo que, en alguna misión oficial, algunos de los integrantes de este Parlamento vayamos al exterior

si no se nos pagan los viáticos. Lo digo porque hay una diferencia entre la representación de las naciones y un mercenario. Hay una

dura diferencia. Entonces, es necesario ese proceso de retiro ordenado, junto con los compromisos que tenemos en el Consejo de

Seguridad de las Naciones Unidas, donde bregó el país, con los gobiernos del Frente Amplio, para allí estar, lo cual es un privilegio.

Ojalá tuviéramos más peso para determinar que los recursos que fueran a un lugar llegasen a ese destino, así como la capacidad

de organización para sociedades que, aunque hayan tenido un origen muy democrático, viven en situación de sometimiento. Todos

vimos las imágenes de lo que sucedió en este largo proceso; no es un invento. Ojalá tuviéramos forma de garantizar todo esto, no como

nación, sino como conglomerado de naciones; por ahí hubo algún palo también dirigido a la Unasur, ya pensando más en el marco

de América Latina. Y yo no me avergüenzo. ¿Es una utopía? Puede ser; pero lo que es cierto es que nadie puede pensar en velar por

sus intereses nacionales ni pensar en vivir en coexistencia pacífica en una parte del mundo sin acuerdos económicos, sociales, políticos

y también respecto a la defensa militar. Eso ya es un sueño, no una utopía. Y la vida nos exige, nos exige tomar posiciones y votar.

Y quiero decir que esta decisión que el Gobierno se plantea llevar hasta el 15 de abril y que no sé por cuántos legisladores va a ser

respaldada ni si tendrá mayoría, la voto a conciencia y convencido de que es necesario hacerlo con tranquilidad. Y estoy seguro de que

este Parlamento tiene, a través de la Comisión de Asuntos Internacionales, la posibilidad de hacer un seguimiento y aclararnos algunas

acusaciones que se han hecho directamente de la situación que hoy se vive en Haití. Y es legítimo, las escucho con mucho respeto,

pero perdonen que tenga también márgenes de duda. Es más: un compañero diputado me planteó que en algunos temas vinculados

a la seguridad hay menos presos que en el Uruguay y menos homicidios. Yo quiero confirmar esos datos, porque capaz que,

efectivamente, son datos de la realidad, y ¿por qué me los voy a negar ? ¿Voy a discutir todo eso y a plantear que las tropas se vengan

hoy en condiciones en las que no se pueden venir? ¿Por qué lo voy a hacer? ¿Porque creo que el nivel de sensibilidad de la izquierda

que está en discusión o el concepto de nacionalismo están en juego porque hay un escenario lleno de gente y de cámaras? No, no lo

voy a hacer, porque tengo la convicción de que estamos recorriendo un camino y de que para el 15 de abril está organizada la retirada

del Uruguay de Haití. Pero quiero ser más preciso. Yo no sé si antes del 15 de abril no habrá fenómenos nuevos en Haití que obliguen

al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo voy a decir con un profundo respeto… (Manifestaciones de la barra.- Campana de orden) ——

No, pido por favor. Lo estoy diciendo con mucho respeto y estoy seguro de que hay quienes malinterpretan lo que digo. Me parece que

es bueno que esto lo discutamos con la gente. Los fenómenos de falta de garantía democrática que se dieron en Haití existieron, no

fueron un invento, y los fenómenos climáticos que sucedieron fueron datos de la realidad. Vengo de un lugar que fue casi arrasado,

San Carlos, y yo me pregunto, si mañana sucediera un evento así en esta ciudad, ¿yo mantendría en esta sesión lo que dije acerca

de que la misión fuera hasta el 15 de abril como una posición de principios? No voy a cerrar la puerta a discutir. No puedo discutir de

otra forma política; si lo hago, caigo en la política menor. Y tengo la convicción de que las fuerzas de paz deben tener un rol más destacado

en el mundo que se viene. Esa línea entre la intervención y la preservación de garantías es muy delgada, tanto que necesita de nuevos

acuerdos entre los países y las naciones, porque el mundo globalizado se mueve por intereses internacionales, como decía el diputado

González, que no lo limitan ni me limitan a asumir la responsabilidad que como ciudadano tengo al pertenecer a un Estado que tiene

un ejército, un Parlamento y discute su inserción internacional. No hablo solamente de este gobierno; hagámonos cargo todos. Yo me

hago cargo de lo que voy a votar ahora. En este Parlamento se votó la presencia en Haití y no fue con los votos de este partido. Capaz

que tengo que ser autocrítico como parte del partido; no me importa. Lo que nos planteamos es si esta discusión, que no es tan simple

es mucho más compleja , se cierra con una votación que diga que el 15 de abril la tropa se retira en tiempo y forma con todo su equipaje.

Voy a votar esto con la confianza en mi gobierno, en mi presidente, en mi Consejo de Ministros, pero no puedo asegurar que no tenga

que dar nuevamente la discusión; no lo puedo asegurar, porque la vida es mucho más compleja. Quiero ser legítimamente transparente.

Pensé que no iba a intervenir, no porque no tuviera la convicción que tengo, sino porque creí que no iba a ser necesario, pero como todos

necesitamos hacer catarsis y, a veces, terapia colectiva, voy a aportar lo mío, desde el lugar que siento y desde el sector que responde

al canciller de la República, que defiende la política de inserción internacional. La única forma que tenemos de probar si esto se lleva

adelante es que se vote hoy en el Parlamento. Quizás algunos hablamos de más porque no comprendimos la gravedad del problema.

Hoy en la mañana algunos compañeros pedían libertad de acción y yo voté en contra porque soy partidario de partidos con disciplina

partidaria. Hoy los estoy mirando con otra cara aunque sostenga la misma posición. Mantengo la posición de disciplina partidaria y del rol

de los partidos. Respeto la diversidad, pero creo que hay un momento en que el partido de gobierno debe responder al gobierno. Soy parte

de esa cultura, pero como la catarsis es colectiva tengo que reconocer que hay compañeros que tienen una gran sensibilidad y percibieron

esto que está pasando con más tiempo. No quiero decir que tengan razón, sino que la reconozco; me refiero a varios compañeros y

compañeras de diversos sectores. Sería muy deshonesto decir que lo hago exclusivamente por la decisión de la Mesa Política del Frente

Amplio, porque la Mesa Política del Frente Amplio dijo el mes de abril, y el Senado dijo el 15, lo acortó más. Nuestra decisión política es

refrendar y ratificar la confianza en el gobierno. Esto nos va a dar para reflexionar, porque en la sesión de hoy comenzó el escenario

indeclinable del retiro de las tropas de Haití, salvo que ocurran hechos extraordinarios; creo que el ambiente político así lo indica.

Es conveniente que lo hagamos de la forma más ordenada, sin que esto nos impida discutir el rol de las misiones de paz en el exterior.

Sé que somos un país chiquito, con fuerzas militares muy restringidas, con presupuestos menguados, y que hay quienes dicen que defendemos

a los soldados que ganan US$ 1.500 más y se hacen una casa, pero esa no es nuestra política de seguridad. Podemos comprender esa

sensibilidad, pero quiero pertenecer a un país, a una institucionalidad que sea capaz de construir acuerdos políticos para ver en qué

lugares efectivamente no debemos intervenir. Nosotros no tenemos respuesta, y quizás no la encontremos nunca, pero cuando llegan

imágenes de violaciones de mujeres, desaparición de niños o tráfico de órganos es difícil mirar impávidos porque somos chiquitos y

no podemos hacer nada. Y todavía salimos y nos pagan para que hagamos algo. No puedo. Y tampoco puedo aceptar que en nombre

de esa sensibilidad de viejos compañeros militantes de izquierda, de concepciones nacionalistas que se manifestaron frente al imperialismo

cuando no quisieron que fuéramos una fortaleza de ese imperio en este lugar de América Latina que reconocemos como parte del acervo

político y cultural me corran por izquierda, porque la sensibilidad de izquierda debe tener cosas tangibles; no alcanza con emocionarnos

y gritar. Debemos ver qué cosas podemos hacer por el otro, y creo que ahí hay una condición más grande: capaz que en Haití hay algo fácil

de hacer; en otros lugares, como decía el diputado González, es mucho más complejo. Y si miramos hacia algunos lugares en los que el

Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas acaba de votar el reconocimiento de un Estado para que el otro le devuelva los territorios de

lo que no se ha hablado , vemos que es mucho más complejo. Comparto la decisión de Uruguay también en el Consejo de Seguridad de las

Naciones Unidas porque me parece que es correcta la defensa que aquí no se ha mencionado de la autodeterminación de los pueblos que

se ven forzados por la vía de la violencia. Respaldamos lo que envió el Poder Ejecutivo y lo hacemos conscientes y convencidos de que este

es el camino que hay que seguir. Este Parlamento indefectiblemente comenzó la preparación de una definición final, salvo repito que cambie

la situación. Creo que debemos salir de este Parlamento, con las mayorías o las minorías que sean necesarias, a discutir no en términos de

Haití 15 de abril, sino del rol del Uruguay en el marco de la inserción internacional en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y

de cuál será nuestra política para proteger a los más jodidos, porque en su nombre se puede hablar, pero el problema es si ponemos los

recursos y la voluntad política. Y somos partidarios de poner la voluntad política. Gracias, señor presidente.